Estos días todo está plagado de anuncios de perfume, pero en las calles de Madrid ganan de largo los carteles de J’Adore, la fragancia de mujer que Dior quiere vendernos esta navidad. Desde miles de marquesinas, junto a cada parada de autobús, Charlize Theron, completamente cubierta de oro, nos ofrece su resplandor.En el spot de televisión, Charlize avanza como una pantera dorada por un apartamento inequivocamente parisino. Que importan el oro y los diamantes, que importan las limusinas… A cada paso, la diosa rubia se desprende de todo hasta quedar desnuda. Busca la esencia, el brillo. J’adore…
Como siempre, al final solo queda el brillo del oro. Con cada guerra, con cada revolución, mientras todo se desploma, el oro permanece… Lo saben bien aquellos que, con un fajo de billetes devaluados en la mano, vieron como el fruto de su codicia quedaba reducido a un monton de papel inservible.
Ellos, que conocen el verdadero valor del oro, saben que solo él merece nuestra confianza. Por eso, invierten todos sus ahorros en ponerse muelas de oro... y siempre pagan en efectivo.
Etiquetas: Dior, marca, publicidad
4 Comentarios




